lunes 5 de mayo de 2008

CUATRO DÍAS EN NAVARRA

Hace un año, un nutrido grupo de amigos viajamos hasta Navarra con la idea de descender unos cuantos cañones. Reír, nos reímos mucho, pero barrancos... la verdad es que hicimos más bien pocos, porque el tiempo no nos acompañó. Justo un año después, parte de los amigos del año pasado (Juanma, Laia, Carlos, Juan y yo) hemos repetido el viaje. Reír, hemos vuelto a reír mucho, y barrancos... ¡esta vez sí que hemos vuelto con el objetivo cumplido! El tiempo ha sido casi veraniego, y hemos podido disfrutar de cinco bonitos y clásicos descensos: Diablozulo, Foz de Fago, Arandari, Leze y Artazul. Además, el sábado también tuvimos tiempo de acercarnos a Mondragón, para saludar a unos amigos de Juanma y Laia y cenar con ellos.

Igual que el año pasado, decidimos alojarnos en el camping Aralar, situado en Lekunberri (Navarra), por su posición más o menos centrada respecto a los descensos escogidos, y por el buen trato que nos habían dado sus propietarios el año pasado. Allí montamos nuestro pedazo de campamento, y coincidimos con Diego Caballero, un habitual del foro de Cañones y Barrancos, y su grupo. Intercambiando impresiones con ellos, comprobamos que estos días éramos muchos los que habíamos optado por la zona de Navarra, y que todos íbamos a los mismos descensos, aunque en días distintos.



Barranco de Diablozulo

El primer día, y antes de instalarnos en el camping, realizamos este descenso que las guías mencionan como "a programar". Nos costó un poco encontrar la pista de acceso, porque la carretera que citan las reseñas ha sido sustituida por una autovía desde la que no podemos acceder directamente a la pista: viniendo desde Pamplona, tras ver la grieta del barranco a nuestra derecha hay que salirse de la autovía y tomar la carretera antigua, dando un giro de 180 grados, para encontrar al poco las roderas de una pista a nuestra izquierda. Inicialmente, dejamos los dos coches abajo, pero después de comprobar que el acceso con un sólo vehículo consistía en ascender a buscar la pista atravesando matorral bajo y zarzas, decidimos ir al grano y hacer la combinación de coches.

el rubio, el maño, la peque y el picateclas

Ya en el cauce, encontramos un Diablozulo con agua corriente y pozas llenas. Por lo que hemos leído, este descenso sólo lleva agua tras lluvias y tiende a secarse rápidamente, así que lo hemos cogido en buen momento. La vegetación es exhuberante, lo verde abunda, y crea un ambiente muy estético en un barranco que no tiene dificultades técnicas.




















Foz de Fago

Para el segundo día de actividad, escogimos hacer kilómetros y combinar barrancos. Para descender la foz de Fago, nos acercamos al pueblo del mismo nombre y realizamos combinación de coches. El acceso es inmediato, y una vez en el agua encontramos un buen caudal que nos permitió disfrutar del descenso en todo su esplendor. Unos primeros resaltes y saltos dan paso a una bonita garganta, de aguas verdosas y juegos de luces. Resaltes, rápeles, saltos, puentes de roca y un gran sifón que superamos por encima, gracias a un pasamanos de cadenas y un rápel que nos devuelve al agua. Cuando el caudal es bajo, el sifón puede superarse por su interior, caminando bajo el bloque que lo ha formado. Nos pareció un barranco muy bonito, de esos de "a programar".





































Barranco de Arandari


Tras el Fago, y antes de volver al camping, nos acercamos a este pequeño descenso para completar el día. Situado cerca del pueblo de Burgui, tiene un acceso y retorno rápidos y cómodos, y su brevedad lo hace perfecto para combinarlo con otro descenso (además de la Foz de Fago, el vecino Zurrustape puede ser una opción).






















Después de haber hecho el Fago, la verdad es que me supo a poco, sobretodo porque lo liquidamos en cuarenta y cinco minutos, y yendo tranquilos. A pesar de todo, tiene algunos pasos bonitos, como algún puente de roca y sobre todo su final, bastante estético. Lástima de las mangueras negras que aparecen a mitad del descenso y que nos acompañan hasta su final, dejando patente la mano del hombre en este pequeño rincón excavado por las aguas.

















Como curiosidad, en una poza Carlos encontró un mosquetón y un ocho a medio calcificar, que nos llevamos de recuerdo. Hay que ver lo que puede hacer el agua...









Cueva de la Leze


El año pasado, casi por estas mismas fechas, fuimos a realizar este descenso. Durante el acceso, mientras ascendíamos hasta la cresta, el cielo se fue cubriendo. Justo al llegar arriba escuchamos el primer trueno, y a mitad del descenso hacia la boca de la cueva, nos estalló una fuerte tormenta que derivó en granizada. Total, que en aquella ocasión tuvimos que dar media vuelta y deshacer el camino de acceso para volver a los coches, empapados y con los cascos puestos para protegernos de los pedruscos de hielo que caían del cielo. Había que desquitarse, y de este segundo viaje a la zona no podíamos volvernos sin este descenso.

Con una temperatura casi veraniega en esta ocasión, emprendimos el duro ascenso del acceso y, después de sudar lo nuestro, llegamos a la cresta. Desde aquí, bajamos hacia la boca de la cueva por la ladera, un frondoso hayedo con el suelo tapizado de hojas en el que sólo faltan los gnomos correteando, como dice alguna guía.
Llegamos abajo a tiempo de ver como el grupo de Diego Caballero se adentraba en la cueva. Dejamos pasar un rato para evitar retenciones en los rápeles, y adentro.

















La entrada al descenso es espectacular: un par de rápeles, y poco a poco la luz desaparece. A partir de ahí, encendemos los frontales y vamos superando diversos resaltes y rápeles, mientras el agua corre alegre y cada vez más fresquita. ¡El ambiente es magnífico!




















Luego volvemos a ver la luz, llegamos a la boca de salida y aún tenemos tiempo de hacer un par de rápeles y un pequeño sifón, antes de llegar a la presa que marca el final del descenso. En una de las últimas pozas, Juanma se llevó un buen susto al perder la cámara de fotos... ¡menos mal que yo estaba allí para encontrarla!


































Barranco de Artazúl

Para el último día, y viendo que el Licebar ya se había secado, optamos por bajar el Artazúl, que ya conocíamos del año pasado. Desmontamos el campamento, dejamos el primer coche cargado con todos los bártulos en el aparcamiento de la salida del descenso (estaba controlado por una vigilante de seguridad) y con el segundo coche subimos hasta Aizpún y el párking de acceso. Encontramos el cañón con menos agua que el año pasado, pero lo disfrutamos sin problemas, toboganes y saltos incluidos. A destacar los rápeles primero y último, largos y volados.




















Diferentes vistas del primer rápel y su volado, desde arriba y desde abajo





















A mitad de descenso se unió al grupo esta culebrilla, pero preferimos dejarla atrás... y es que Laia no es muy amante de estos animalitos. En éste y el resto de descensos de la zona vimos alguna más, y también muchas ranas y sapos.





































A la derecha, Laia en el último rápel, visto desde arriba. Abajo, pequeñito, se ve a Carlos.


















A la izquierda, dos vistas del último rápel visto desde abajo. Desde luego, es un buen final de fiesta... Tras esto, sólo nos quedaba cambiarnos, comer algo, recoger los trastos y emprender el camino de vuelta a casa. Cansados pero contentos, y es que no hay nada mejor que disfrutar haciendo lo que más te gusta en compañía de amigos como éstos. Lástima que Manu y David dispusieran sólo del fin de semana y al final no pudieran venir. ¡A ver la próxima ocasión!



Más información

En internet, podemos encontrar la reseña de estos descensos en la base de datos de Cañones y Barrancos. Si preferimos el papel, podemos encontrar información en las siguientes guías:

-
50 barrancos del Pirineo. Los descensos más bellos. José A. Ortega y Miguel A. Cebrián, Ed. Desnivel, 2006.
-
Guía de descenso de cañones y barrancos. Pirineos. Eduardo Gómez y Laura Tejero, Ed. Barrabés, 2002.



martes 22 de abril de 2008

BARRANQUISMO EN EL QUIOSCO (III)

Después de unos meses sin encontrar nada interesante en las diferentes revistas que pueden encontrarse en quioscos y librerías, al fin aparece algo... Espero que ahora que empieza la temporada (aunque bueno, algunos no la terminamos nunca) las revistas se animen y publiquen más descensos y artículos sobre barranquismo.

Como iba diciendo, en el número 16 de la revista Natura i Aventura, correspondiente al mes de abril de 2008, podemos encontrar el artículo El barranc de la Fou, un paradís de roca als Ports. Esta revista ha renovado su página web, de forma que ahora no están disponibles en ella los contenidos de los últimos números. Si os interesa, tendréis que ir a buscar la revista a la tienda de montaña más próxima...



sábado 29 de marzo de 2008

EL TORRENT DE SANTA CATERINA

Los cañones de Portugal estuvieron muy bien, pero una vez de vuelta a casa, había que retomar pequeños proyectos que seguían pendientes. Uno de ellos era volver a descender el torrente de Santa Caterina, un descenso menor del macizo de Montserrat situado en el municipio de Collbató, al oeste del Torrente Fondo. Fue abierto en 1995, pero hasta ahora se ha mantenido inédito, sin aparecer en publicación ni web alguna, aunque es más o menos conocido y ha sido mencionado en alguna ocasión en los foros de barranquismo. Para mí, puede considerarse como un descenso de coleccionista, y no goza del encajamiento ni la verticalidad de algunos de sus vecinos, pero ahí está, y siempre habrá quien lo aprecie. Por ello, este viernes fui con mi amigo Manu a descenderlo y topografiarlo. El resultado es éste:


Reseña del Torrent de Santa Caterina o Font Seca

Ubicación: Macizo de Montserrat (comarca del Baix Llobregat, prov. Barcelona)
Acceso desde:
Collbató
Altura del rápel más largo: 25 m.
Caudal:
Barranco permanentemente seco y sin pozas.
Material: 2 x 25 m más cuerda de socorro. Neopreno innecesario.
Material de instalación:
Instalaciones en buen estado en la fecha del descenso, aunque siempre es recomendable llevar material de repuesto.
Época: Todo el año.

Acceso: Desde Barcelona, saldremos por la A2 en dirección a Lleida hasta llegar a Collbató. Ya en este pueblo, aparcaremos el coche cerca de la iglesia y subiremos por la calle Pau Bertran para luego girar a la derecha por la calle de la Drecera, que seguiremos hasta el final. Al final de la calle nace un sendero, que seguiremos dejando a la derecha el depósito de aguas del pueblo. Avanzaremos siguiendo marcas de pintura blancas y amarillas, y ascenderemos hasta llegar a un rellano con cuatro barras de color amarillo pintadas en la pared; aquí tomaremos un sendero que continúa hacia la derecha, y flanquea hasta llegar al cauce del torrente (tiempo de acceso 35 min.).


Izquierda, subiendo por la Drecera de Fra Garí.
Derecha, marcas que nos indican el sendero a la derecha que nos llevará al torrente.

Descripción: Descenso breve y de menor interés que sus vecinos Fondo, Canal Roja o Sajolida. De carácter básicamente abierto, puede dividirse en tres tramos. El primero de ellos está formado por diferentes resaltes de hasta 4-5 metros, la mayoría de los cuales están hoy equipados con cuerdas fijas, y finaliza en el rápel de 25 metros. Tras esto y 100 metros de resaltes, entramos en una zona más estrecha, en la que se suceden tres verticales que deberemos rapelar, para finalmente llegar a la parte final del descenso, con resaltes equipados y destrepes (tiempo de descenso, 1h 45 min.).

A fecha de hoy, las instalaciones son buenas, principalmente a base de químicos y parabolts, aunque también pueden encontrarse anclajes industriales. Eso sí, abundan las cuerdas fijas instaladas para sortear resaltes y pequeños rápeles. Yo no soy partidario de éstas, pero cada vez abundan más en los descensos de Montserrat.


Izquierda, R25. Derecha, vista de la parte inferior del torrente, desde la cabecera del primer R15.


Izquierda, segundo R15. Derecha, R18.

Retorno: Finalizados los últimos resaltes, continuaremos por el torrente hasta llegar a un pequeño puente y el área de recreo de la ermita de La Salut. Por la carretera, seguiremos hacia la derecha, para al poco tomar un camino escalonado que sube hacia las casas, y nos lleva a Collbató y al coche (tiempo de retorno 10 min.).


Izquierda, puente que marca la salida del descenso.
Derecha, Nostra Senyora de la Salut, con el torrente de Santa Caterina detrás.


Otros datos

Toponimia: Torrent de la Font Seca
Zona o macizo: Montserrat
Cuenca: Río Llobregat
Altura inicial: sin datos
Altura final: sin datos
Desnivel: 300 m
Longitud: 900 m
Roca: conglomerado
Combinable con: Torrent Fondo
Historia: Primer descenso en enero de 1995 por E. Gómez, E. Noguera, M. García, J. Vergara, J.L. y S. Haro, M. Soro y C. Pereira.



lunes 24 de marzo de 2008

CAÑONES DE PORTUGAL: ARADO Y FAFIÄO

Después de dos meses inactivo al fin llegó la Semana Santa, y con ella, la primera salida del año. En esta ocasión, el destino ha sido el Parque Nacional de Peneda-Gerês, en Portugal: dentro de su territorio podemos encontrar el Barranco del Arado y el Cañón de Fafiäo, además del Río Saltadouro. En sus alrededores, también podemos descender el Río Poio o el Cañón de Fecha, este último ya en la provincia de Orense. Todos ellos son descensos interesantes, que bien valen una escapada de varios días para conocer la zona.

Después de doce horas en coche (sólo para David y para mí, Juanma y Laia optaron por el avión), el miércoles 19 nos instalamos en el Parque de Cerdeira, en Campo do Gerês, en compañía de Pepe, Aitana, Rubén, Araceli, Angel, David... y otros miembros de la Unión Espeleológica Vallisoletana (UEVA). Realmente, lo que hicimos nosotros fue unirnos a ellos en su Salida Oficial Semana Santa 2008. Buena gente de la que me llevo un muy buen recuerdo y a la que espero volver a ver más pronto que tarde.

El tiempo con el que llegamos era bueno, pero la previsión meteorológica para los días siguientes era realmente mala. Por suerte, el tiempo nos concedió una tregua, y pudimos aprovechar los tres días de estancia para realizar dos barrancos y echarle un vistazo a un tercero.


Barranco del Arado

Es un barranco precioso, poco excavado en el granito y de aguas verdes. Tiene dos zonas de rápeles continuados separadas por otra de destrepes y progresión por el cauce. Cuenta con diez rápeles de hasta 47 metros, saltos y destrepes, caos, zonas de oscuros... En definitiva, hablamos de un descenso deportivo aunque de dificultad moderada, siempre que su caudal no sea excesivo. En nuestro caso, lo encontramos con un caudal generoso aunque no de aguas vivas, perfecto gracias a las lluvias caídas en los días anteriores a nuestro viaje.


detalles del acceso



detalles del acceso



arriba y abajo: primeros rápeles


arriba y abajo: rápel de 47 m





último rápel

Cañón de Fafiäo

Para el segundo día de cañones, y dada la previsión meteorológica, escogimos este descenso más cortito y sencillo, pero igualmente bonito e interesante. El cañón está repleto de bloques, que forman un caos prácticamente contínuo por el que progresar básicamente destrepando, aunque también podemos realizar saltos. Las aguas son cristalinas, de color verdoso. Sólo hay un paso en el que es obligatorio rapelar, y aún así tenemos varias alternativas. Nosotros escogimos la más técnica, por el agua y de 25 metros.

Arriba, acceso. Abajo, inicio del descenso.


caos de bloques

vista de las pozas, verdes y cristalinas

arriba y abajo, tres vistas del rápel de 25 m



¡impresionante el color del agua!

Cañón de Fecha

Si las lluvias previas nos habían dejado en perfectas condiciones los barrancos de Arado y Fafiäo, para el Fecha fueron excesivas. El sábado llovía y descartamos de entrada su descenso, pero aún así nos acercamos a echarle un vistazo. Desde la localidad de Torneiros puede cogerse un sendero que nos acerca en diez minutos a su final, y eso hicimos. Las dos cascadas finales bajaban bastante fuertes.



Más de uno se quedó con las ganas de meterse en las aguas heladas del Fecha, y en Torneiros aprovechó para remojarse en la piscina pública de aguas termales del pueblo. ¡Y eso que hacía un frío que pela, e incluso se puso a llover!

El domingo, qué remedio, tocó desmontar el campamento y emprender el camino de vuelta. Nada, sólo doce horas de coche hasta Barcelona... Eso sí, pudimos disfrutar de los paisajes de las tierras castellanas, nevadas cerca de Burgos.

Para acabar, sólo me falta enviar un saludo a todos los nuevos amigos de la UEVA que hemos conocido en este viaje. ¡Hasta la próxima!

Más información

Espeleo Club de Descenso de Cañones
Parque Nacional de Peneda-Gerês
Parque Cerdeira
Unión Espeleológica Vallisoletana